martes, 4 de mayo de 2010

El cinco de Mao

El cinco de Mao.
Por: Etor Ugarte

Después de varios años de ser parte de esta frontera y de vivir entre dos tierras y dos y media lenguas, el castellano, el inglés y el spanglish; he aquí el intento por dilucidar de una vez por todas, este fenómeno de mayo. El cinco de Mao, como lo conocí al llegar aquí, tierra fértil para la creatividad lingüística, tierra de transiciones culturales, de empalmes de tradiciones, de híbridos animalejos culturales, de día de muertos con mascaras de hockey, de fechas dedicadas a aves regordetas “del orden de las Galliformes, oriundas de América, donde en estado salvaje llega a tener un metro de alto, trece decímetros desde la punta del pico hasta el extremo de la cola, dos metros de envergadura y 20 kg de peso”, según la real academia española. Tierra de krismas y no krishnas, y de tantas cosas que crecen en esto que llamamos la frontera. El cinco de Mao, mi imaginación juega y mi espíritu historiador me lleva a tan solo imaginar. Estimado lector, prepárese para leer lo siguiente. El cinco de Mao bien puede ser un hibrido mas de la historia de México y su relación con la China de mitad del siglo XX. Empezaremos por buscar este hilo que una las dos realidades históricas.
Cursaba 1862, cuando Benito Juárez mandaba en un México exhausto de años de guerras, de deuda acumulada de fondos provenientes de países europeos, Inglaterra, España y Francia. Esta situación armo de valor a los europeos a venir y cobrar dicha deuda a lo cual Juárez les propuso que en dos años México empezaría a pagarles, o como de seguro les han de ha ver dicho “¡Vengan mañana!”, a lo cual Inglaterra y España accedieron mas Francia, con Napoleón III como cabeza y no piernas, ya que los Bonaparte no gozaban de dichas extremidades, no accedió. Napoleón III al ver que el vecino del norte, los Estados Unidos, estaban ligados en su propio conflicto interno, decidió que México seria una buena colonia para los franceses y que las quesadillas eran mucho mejor que las crepas, bajo el mando del General Charles-Ferdinand de Lorencez invadio al país vía Veracruz. Como prueba que el racismo ya estaba de moda en ese tiempo y que no empezo en Arizona, Ferdinando mando el siguiente mensaje a Napito a Canadá en su exilio, perdón, al otro Napito, el tercero. La misiva decía lo siguiente: “Somos tan superiores a los mexicanos en raza, organización, disciplina, moral y espíritu… que a la cabeza de 6,000 soldados, ya soy dueño de México”. Cual seria su sorpresa que al llegar a Puebla, los mexicanos bajo el mando de Ignacio Zaragoza hicieron ver el sabor del camote mexicano, le demostraron al francesito que la superioridad de raza, organización, disciplina, moral y espíritu era tan falsa como la presunción de que por traer perfume francés uno este limpio.
Como puede ver lector querido, es hora que no encuentro a Mao Tse Tung en mi historia, pero seguiré. Fue en el fuerte de Guadalupe, donde Ferdinando y sus diez frenchi-cañones sucumbieron a Ignacio y sus 1812 desarrapados soldados ataviados de sus 1812 mosquetes, los cuales terminaron con la superioridad de raza, disciplina, moral y espiritu de los europeos. Para acabar, por los flancos avanzo Porfirio Díaz, un indio mixteco comandando la caballería para dar el golpe final a lo que quedaba de los franceses, dejando en el sitio mil muertos y miles corriendo de vuelta al golfo. Lo que sucedió un año después no nos concierne en este día de fiesta, lo que si nos concierne es encontrar a Mao.
Mao Tse Tung o Zedong, amante del nado solitario-sincronizado, pensador militar del siglo XX, padre de la revolución cultural China, nacido en 1893 durante la dinastía Qin, precoz escritor que a la edad de 19 años salto a la fama por medio de un ensayo cínico y revelador de las políticas chinas ancestrales de Shang Yang del siglo IV. Mao, genio revolucionario que al derrotar a Chiang Kai-shek en 1949 y exiliarlo en Taiwán funda la Republica Popular China. Mao creador de la filosofía del Gran Salto Adelante. Mao que aposto por un comunismo marxista a la par de su socio, la Unión de Republicas Soviéticas Socialistas y que al estas decaer en una hecatombe insostenible, logro lo impensable, estrechar la mano de Nixon y entablar una nueva sociedad marxista-capitalista jamás antes pensada posible. Mao que no te encuentro en México, en esta celebración de mayo. Ni en los números de muertes de tu lucha ya que Mao logro entre 1949-1975, 40,000,000 de muertes en su país y la Revolución Franco-Mexicana solo alrededor de 20,000.
Me rindo lector amigo junto a mi presunción de que este Cinco de Mao tenga algún significado fronterizo; mi idea se desvanece como mis sueños de pegarle a la lotto y solo lo dejo con este recuento histórico del Cinco de un mes de mayo en Puebla y alguno que otro dato de un chino histórico y ejemplar. Me pregunto para terminar si en Puebla habrá ventas como las que los norteamericanos tan patriótica y sabiamente festejan en sus mega-centros departamentales. ¿O será que celebran por su agridulce relación con los franceses, mas agria que dulce a pesar del regalito, icono de la libertad anglosajona, la estatua de la libertad?

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